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Qué es la Radiofrecuencia?

La ablación por radiofrecuencias, a veces denominada ARF, consiste en un tratamiento mínimamente invasivo contra el cáncer. Es una técnica guiada por imágenes que destruye las células cancerígenas por calor.

La ablación por radiofrecuencias funciona mediante el paso de corrientes eléctricas en el rango de ondas de radiofrecuencia entre el electrodo aguja y las almohadillas de puesta a tierra colocadas sobre la piel del paciente. Dichas corrientes generan calor alrededor del electrodo que, cuando se dirige hacia el tumor, calienta y destruye las células cancerígenas. Dado que el tejido hepático sano puede soportar mejor el calor, la ablación por radiofrecuencias puede destruir un tumor y solamente un pequeño borde de tejido normal que lo rodea. Al mismo tiempo, el calor generado por la energía de radiofrecuencia cierra pequeños vasos sanguíneos y disminuye el riesgo de sangradura. Las células muertas del tumor se reemplazan gradualmente por tejido cicatricial que con el tiempo se contrae.

Beneficios

  • La ablación por radiofrecuencia puede ser un tratamiento eficaz para cáncer hepático primario o cáncer que se ha diseminado al hígado en pacientes seleccionados a quienes no es conveniente la resección quirúrgica.
  • En la mayoría de los estudios, más de la mitad de los tumores hepáticos tratados con ablación por radiofrecuencias no han reaparecido.
  • Son poco comunes las complicaciones del tratamiento y es mínima la incomodidad que se siente.
  • La ablación por radiofrecuencia se puede usar repetidamente para tratar los tumores recurrentes.
  • El método percutáneo de la ablación por radiofrecuencia, en el cual se colocan electrodos a través de la piel, es un tratamiento mínimamente invasivo, genera pocas complicaciones y no requiere hospitalización.
  • La ARF es un procedimiento relativamente rápido y también lo es la recuperación de manera que la quimioterapia puede reanudarse casi de inmediato.
  • La ablación por radiofrecuencias es menos costosa que otras opciones de tratamiento.
  • No se necesita incisión quirúrgica: sólo un pequeño corte en la piel que no necesita suturas para cerrarse.

Riesgos

  • Cualquier procedimiento en el cual se penetra la piel conlleva un riesgo de infección. La posibilidad de necesitar un tratamiento con antibióticos ocurre en menos de uno de cada 1.000 pacientes.
  • Según cuál sea el sitio del tratamiento, la ablación por radiofrecuencia puede producir dolor de hombro (habitualmente breve, pero a veces de larga duración), inflamación de la vesícula biliar que cede en unas cuantas semanas, lesión de los conductos biliares que causa obstrucción biliar, o lesión del intestino a causa del calor.
  • Aproximadamente uno de cada cuatro pacientes sufre de “síndrome de post-ablación”, con síntomas parecidos a los de gripe que surgen tres a cinco días después del procedimiento y duran unos cinco días. Unos pocos pacientes están enfermos por dos o tres semanas. Para controlar la fiebre y demás síntomas, en general se toma vía oral acetaminofén o ibuprofeno.
  • Se han reportado algunos casos de sangrado, pero normalmente se detiene por sí solo. Si el sangrado es intenso, podrá ser necesario hacer otro procedimiento o una operación para controlarlo.
  • Los órganos y los tejidos cercanos al hígado, como la vesícula biliar, los conductos biliares, el diafragma, y las asas intestinales, se encuentran en riesgo de ser dañadas. Aunque esto ocurre solamente del 3 al 5% de las veces, posiblemente necesite corrección quirúrgica. El riesgo de esta complicación se relaciona con la ubicación del tumor hepático tratado.
  • Menos del 1% de los pacientes posiblemente desarrolle una infección localizada (absceso) en la zona de la ablación del tumor entre las tres a cuatro semanas posteriores al tratamiento. Será necesario que los abscesos se drenen mediante un tubo y se curen con antibióticos. Los pacientes que han tenido un procedimiento quirúrgico en el cual el conducto biliar hepático se ha conectado con el asa intestinal tienen un riesgo mayor de desarrollar abscesos hepáticos tras la ablación.
  • Las mujeres siempre deberán informar a su médico o al tecnólogo de rayos X si existe la posibilidad de embarazo.
  • Este procedimiento posiblemente se relacione con la exposición a los rayos X. No obstante, el riesgo de radiación no es un problema mayor si se lo compara con los beneficios del procedimiento.
  • No son habituales los dolores agudos luego de realizada la ARF, pero si aparecen pueden durar unos pocos días y requerir calmantes narcóticos para aliviarlos.
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